Lo sagrado no es nada en sí mismo, sino que lo es en tanto se opone a lo profano (Durkheim dixit). La sacralidad máxima se concentra en el concepto de divinidad, que es, así, lo más diferente, lo radicalmente “otro”, lo que Mircea Eliade llamaba ganz andere, y Rudolf Otto “lo santo”: aquello que posee […]

Fuente: INTECCA Comunicación.