El agotamiento caracteriza nuestras vidas. La conectividad instantánea, la accesibilidad y disponibilidad permanentes, la acumulación de estímulos y exigencias a ritmos cada vez más altos incrementan la sensación de frustración por no cumplir, esto es, por creer que no hacemos lo suficiente y que siempre llegamos tarde a nuestros cometidos. La aceleración continuada permea multitud […]
Fuente: INTECCA Comunicación.