
Nuestro pensamiento siempre está ahí, como una radio que nunca se apaga, reviviendo acontecimientos del pasado, proyectando ansiedad y temor hacia el futuro o recordándonos las obligaciones que tenemos pendientes. Pero la calma es esencial para conocer la alegría y la paz. Necesitamos silencio como aire que respiramos, porque si nuestras mentes están atiborradas de […]
Fuente: INTECCA Comunicación.