El dormir se puede convertir en un acto difícil y tortuoso. De manera inconsciente, en la rapidez del día, la autoexigencia, el no parar, etc. se van alimentando las probabilidades de que el acto de dormir se convierta en una batalla. Llevamos las tensiones del día, la velocidad de los pensamientos y la rigidez corporal […]

Fuente: INTECCA Comunicación.