Vivimos en un contexto marcado por la rapidez, la exigencia constante y la sobrecarga de estímulos. En el ámbito académico, estas demandas se traducen con frecuencia en presión por el rendimiento, miedo al error, dificultades para conciliar estudio y vida personal, y una vivencia sostenida de estrés que, si no se gestiona adecuadamente, puede afectar […]

Fuente: INTECCA Comunicación.