
Las cosas no son nunca solo cosas. Nos rodean, nos acompañan y, en muchos casos, nos sobreviven. En ellas se depositan fragmentos de vida: recuerdos, afectos, pérdidas, creencias. Un objeto puede ser cotidiano y, al mismo tiempo, extraordinario; puede parecer inerte y, sin embargo, estar cargado de significados, de historias, de vínculos invisibles. Como si […]
Fuente: INTECCA Comunicación.