Vivimos en una época en la que la inteligencia artificial puede escribir textos, componer música o incluso simular conversaciones humanas. Ante estos avances, solemos admirar la potencia de estos sistemas y la precisión con la que procesan información. Sin embargo, la ética —esa brújula que guía o debería guiar- nuestras decisiones— sigue siendo un territorio […]

Fuente: INTECCA Comunicación.