A lo largo de la historia, el poder nunca ha vivido solo en los tronos, los campos de batalla o los grandes consejos de Estado. También ha habitado en las alcobas, en los matrimonios de conveniencia, en los hijos ilegítimos, en los favoritos demasiado influyentes y en los rumores que recorrían pasillos, conventos y palacios. […]

Fuente: INTECCA Comunicación.