Tendemos a fiarnos de las fuentes literarias antiguas, sea porque suelen ser las principales ‒o las únicas‒ para reconstruir los acontecimientos del pasado, porque su antigüedad parece dotarlas de un carácter venerable, porque la habilidad literaria de sus autores hace que sus noticias resulten cautivadoras, o porque la aceptación crédula resulta ser la actitud que […]
Fuente: INTECCA Comunicación.